Hay momentos en la vida, que sabías que llegarían pero no esperabas ver venir; momentos para los que te estabas preparando para resistir pero que aun así tenías la certeza que todo alrededor se derrumbaría y caería a pedazos; hay momentos que duele pero que son necesarios, dolores que solo llegan para fortalecerte y no matarte, para hacerte agonizar y así probar lo bien que se siente estar sano, bien, VIVO.

Y bien lo dicen, justo cuando todo es mas oscuro es porque esta por llegar la luz del Sol...pero apenas anochece y hay pasar por las penumbras, las sombras y la oscuridad aún, lo difícil de perder los ojos a plena noche es aprender a valerte con los sentidos restantes que si no estan dañados por lo menos no estan intactos. Y ahí en esos hoyos en los que a veces uno cae se puede sentir diferente el agua de la regadera caer en la cara, encuentras un nuevo sabor en ese lugar al que estabas acostumbrado a comer, le ves otra cara a la Luna, cuando oscuro está la vez tan apartada del Sol pero con rastros de su presencia y con compañía que la motiva a mantenerse en pie.

Solo espero que el reloj de arena deje pasar rápido las horas que faltan para que se termine la noche...

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