Badbit nos envia este post desde su blog, hablando de la campaña "el Mexicali que queremos".

Dentro del fabuloso libro de J. M. Coetzee Waiting for the barbarians, el coronel Joll lanza una expedición en alguna tierra inhóspita para capturar a varios "bárbaros" e interrogarlos acerca de las motivaciones y planes de conspiración que tienen contra el imperio. Cuando regresa a su campamento cargando con varios negros amarrados de cuello en cuello, uno de los magistrados imperiales le advierte que los capturados no son bárbaros, si no pescadores sedentarios y pacíficos. El coronel hace oídos sordos, y comienza a torturarlos uno a uno para obtener la información y demantelar el movimiento rebelde. Termina con las manos vacías: Varios muertos, algunos mutilados, pero nada de información. El fracaso de su misión solamente lo hizo aferrarse más a su objetivo original, y buscar con más empeño la conspiración, por los mismos métodos. Obtener resultados diferentes haciendo lo mismo.

Era necesario para el coronel que los pescadores sedentarios fueran "bárbaros". Su existencia misma se basa en la presencia de la “incivilización” y lo primitivo (y en base a esto Coetzee hace una disección de las inseguridades de la cultura occidental). Cuando el magistrado expresa un emotivo discurso explicando que los pescadores todavía no comprendían el afán del imperio por invadir sus tierras y alejarlos a lugares cada vez más áridos e inhóspitos, mientras tienen la secreta esperanza de que acaben con todos los recursos naturales para que por fin se vayan a su casa, el coronel hace oídos sordos. Simplemente se escuda detrás de sus lentes oscuros y parece no escuchar.

Saco esto a colación por una guerra que está sucediendo en la ciudad, y que me tiene rascándome la cabeza por lo absurdo de la misma. Quizá habrán notado que a lo largo y ancho de Mexicali se han pintado algunas paredes que anteriormente estaban plagadas de grafitti, y que actualmente tienen un logo que dice: "El Mexicali que Queremos". Este movimiento es organizado por varias instituciones locales, incluyendo la UABC.



No me sorprende en absoluto esta campaña. Hace unas semanas, en mi clase de periodismo, me sorprendí cuando se inició un debate en donde muchos de los alumnos alegaban que "el graffitti no es cultura" por que "se mira horrible" (debí haberlo esperado de una clase en donde otros alumnos también afirman que "internet no es un medio masivo de comunicación" y otras linduras por el estilo.) Aunque no intenté hacer una apología al respecto, repliqué que a pesar de lo que ellos pudieran pensar, este tipo de manifestaciones sí son cultura de acuerdo a definiciones que ahí mismo en la escuela nos han dado y que les han pasado de noche, además de que el graffiti no lo inventaron los cholos de la Robledo. Todo lo contrario, viene desde hace cientos y cientos de años y hay casos conocidos dentro del imperio romano.

La estética hegemónica ya pasó de moda desde hace mucho tiempo. Los cánones de lo bello, el arte elevado y el antiarte son discusiones muy obsoletas que el “sentido común” se niegan a enterrar. Regresar a un periodo de negación del graffiti como manifestación cultural es ir a paso de cangrejo. Lo que se me respondió era que los graffiteros no tienen conciencia de su entorno, por lo tanto no lo aprecian, y por lo tanto está bien para ellos “denigrarlo” como lo hacen. He ido aprendiendo poco a poco a irme quedando callado en esa clase.

Pues bien, los graffiteros han respondido a esta campaña de la mejor manera: Han tachado el logo en muchos lugares, han vuelto a rayar las paredes supuestamente limpias y a una velocidad impresionante. Mientras que "Mexicali Te Quiero Limpio" necesita un papeleo lleno de firmas, aprobación de presupuestos y todo un orden burocrático, los grafiteros no necesitan el permiso de nadie, sólo una lata de pintura y un poco de inciativa. Me comentaba un amigo que los veía hasta más motivados, escuchando música y demás, mientras se apropiaban de nuevo sus paredes habituales. La batalla es puramente simbólica: Ambos desean poseer el muro, quieren que su mensaje sea el imperante.

Para mí ambas ideologías son igual de ajenas. No soy graffitero, no los conozco, pero tampoco estoy de acuerdo con la campaña de “El Mexicali que queremos”. La gran diferencia es que una de ellas está utilizando mis impuestos, y la otra no. Una dice que habla por mí, la otra no.

¿Acaso esta campaña tendrá algo que ver con la próxima llegada de la serie del Caribe a Mexicali? ¿Acaso esta movilización no corresponde más a los intereses de los organizadores y de la presidencia municipal que a la de la población en general? El graffiti ha estado ahí desde hace años y años, sin embargo borrarlo hoy es muy conveniente, y les aseguro que este gran empeño se desvanecerá como llamarada de petate. De la misma manera que cuando vino Pavarotti desapareció toda la gente de la calle de un día para otro.

En otra escena de Waiting for the barbarians se le exige al magistrado imperial que traduzca unos papeles escritos en algún dialecto de los bárbaros. El magistrado se había convertido en sospechoso de traición contra el imperio por haber expresado opiniones “en favor de los bárbaros”, como aquella de que no eran tales, si no personas pacíficas y seres humanos. El magistrado ni siquiera conoce el dialecto en el cual están escritos los papeles, sin embargo el coronel Joll supone que por su cercanía a aquellas tribus ya debe conocerlo. Las traducciones ficticias que ofrece el magistrado tratan de sensibilizar a los militares, pero es inútil: Ellos no escuchan nada que no diga que los bárbaros son violentos y que desean derrocar al gran imperio. El agente que estaba dispuesto a tomar nota de lo que dicen los papeles nunca mueve su lápiz, esperando sólo aquello que es conveniente escuchar.

Los graffiteros y la gente de la calle son muy inconvenientes para la visión hegemónica de Mexicali. A la gente emprendedora y a las maquiladoras les duele esa espinita en el zapato, sin la cual sería mejor vivir. De manera que se está librando una guerra absurda, imposible de ganar y condenada al fracaso. Ambos bandos lo saben.

También se me alega un argumento con mucha frecuencia: Que los “vándalos” no intelectualizan tanto lo que hacen, que ellos no tienen el complejo discurso que yo estoy intentando adjudicarles. La mejor respuesta que encuentro es que las personas de la campaña (que cuentan con mucho más presupuesto y gente con más títulos universitarios) parecen hacerlo aún menos.

Por lo pronto, aunque digan que se mira horrible, aunque digan que es un problema social y a pesar de que rayan las paredes de mi propia casa, le doy gracias a esos "bárbaros" inconformes que están ahí como un espejo, como un escupitajo en la cara, para gritarnos diariamente lo retorcido que está el mundo hegemónico que nos quienen hacer tragar a diario. Ese mundo que les dice: “Claro que puedes protestar, pero va será bajo mis reglas. Puedes grafitear, pero donde yo te diga. Puedes rebelarte, pero a mi manera”.

Lo único que les pido es que no se rindan, y por fortuna estoy totalmente seguro de que no lo harán y el imperio no tiene la inteligencia de buscar una forma diferente de arreglar sus problemas.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En lo personal, el Sr. Coetze (un premio nobel sudafricano blanco boer e hijo de la cultura de los afrikaans y el apartheid) escribe sobre una sociedad y estado muy alejado del nuestro. Su universo es mas ese barbarismo racial y colonial que un simple graffitero. a mi me encanta Mexicali, te invito a que vengas a vivir a Tijuana y veas que la degradacion comienza con unos pocos actos y que el graffiti si bien es una respuesta socialmente no aceptada de expresion, si es un iman para atraer otros males que ojala y nunca se asienten en estructura y psique de los Mexicalenses. tampoco estoy de acuerdo con que disfrazen lo de la serie del caribe con pintura y ese logo (se asemeja al de paletas Holanda) Aqui amigo mio me surgen solo dos preguntas: quien traiciona mas a Mexicali. 1.- El Gobierno pinta bardas? 2.- O el confundido y repudiado Graffitero? Saludos.

Anónimo dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/Arte_callejero

Curioso que Mexicali sea mencionado como ejemplo en la página de Arte Callejero de Wikipedia. Si bien la campaña puede tener algo que ver con la Serie del Caribe, ¿no consideran que de verdad hace ver más limpia nuestra ciudad? De igual manera, es importante la apariencia que se le dará a los visitantes, recordando que Mexicali es un lugar que crece cada vez más con ayuda de empresas extranjeras que se vienen a instalar aquí, y lo que se busca es que esta primera impresión sea positiva, generando beneficios para todos. Además, hay de Graffiti a Graffiti. ¿En realidad es arte el hecho de rayar 3 o 4 letras de un apodo en una pared? Es muy diferente el concepto de arte graffitero a simplemente rayar paredes, que es lo que generalmente ocurre en la ciudad (aunque sí hay excepciones).

Unknown dijo...

Si rayan y grafitean en lugares abandonados no hay pex. pero si me rayan la barda valieron madre putos

Anónimo dijo...

En lo personal, no considero que la ciudad se vea mas limpia con paredes blancas y con stenciles de el mexicali que queremos. Creo que es mas importante limpiar las calles de basura, limpiar lotes baldios, cuidar la fachada de cada quien y miles de actitudes mas que no se aprenden pintando paredes de blanco.

A ver, que se metan al barrio a pintar de blanco las paredes, que por cierto, poco falta para que se caigan.

sgenius dijo...

Por lo general concuerdo con Badbit, pero esta vez solo en parte.

OK al grafitti como medio de expresión; un rotundo sí al mérito artístico que tiene. Pero no a hacerlo sin permiso en propiedad privada.

Da mucho coraje pintar una barda en tu propiedad, del color que tú has escogido para tu casa (que podría ser interpretado como otro medio de expresión, creo yo) y que alguien desconocido lo use sin permiso.

Así que: al margen de toda idea filosófica, humanista y liberalista: dejen de rayar mi pared, gracias. O por lo menos pidan permiso (hey, si es un mural interesante, por qué no).