9na columna de Sunshine II para la Voz de la Frontera, cortesía para este blog. Puedes descargar este artículo en PDF aquí.

Vamos empezando por decir que la primer cervecería
comercial del Nuevo Mundo se estableció en México. Ya se
imaginarán que el tema da para más de un artículo. ¿Nos
aventamos con el primero? Sale y vale.

El romance de los mexicanos con la cerveza se
remonta allá por el año de 1540 cuando se emitió la primer
solicitud para fabricar cerveza en la Nueva España. Cuatro
años después ya estábamos fabricándola y empezamos a
consumirla de a poquito en poquito. Tomarle el gusto a la
cheve nos llevó un buen número de años ya que como de
todos es sabido la bebida tradicional de nuestros
antepasados era el pulque. Esta deliciosa bebida que
todavía se consume en muchos estados de la república, no
solamente nos remonta a nuestras más profundas raíces
culturales desde el punto de vista histórico, sino incluso
divino, ya que era una bebida ritual, un vehículo de contacto
con la divinidad. De alguna manera el pulque fue para
nuestros ancestros lo que el vino para los católicos, o el
peyote para unos amigos míos de la sierra de Durango.

Déjenme darle unos datos curiosos sobre el pulque:
En 1857 la producción de bebidas alcohólicas en México
(hablamos del centro del país, que es de donde se tienen
registros) indicaba que se anualmente se procesaban
4’377,600 litros de pulque y 12,000 barriles de aguardiente,
cantidad que resulta verdaderamente impresionante si
consideramos que en esos años la Ciudad de México contaba
apenas con 200,000 chilangos. Si hacen cuentas notarán
que ésto representa 22 litros por persona por año, alrededor
del 50% del consumo promedio de cerveza en nuestro país
por estos días…¡zaz!

El camino ha sido largo y sinuoso, como acertadamente
dijeron Lennon & McCartney. Hoy nuestro país ocupa el
lugar número 32 en el consumo de cerveza con más o
menos 53 litros per cápita. Nos falta rato para alcanzar a
nuestros hermanos de la República Checa que se enjuagan
alrededor de 160 litros por bragueta.

La producción de cerveza a nivel industrial empezó en
la ciudad de Monterrey en 1890, al fundarse la Cervecería
Cuauhtémoc que producía 10,000 barriles diarios. Cuatro
años, en 1894, arranca en Orizaba, Veracruz, la Cervecería
Moctezuma y en 1925 la Cervecería Modelo en el Distrito
Federal.

Como que los mexicanos le estábamos agarrando gusto
a la cerveza y lo que siguió sólo fue cuestión de tenacidad; a
partir de los años cuarentas el crecimiento de esta industria
fue exponencial. En los sesentas y setentas el fuerte
incremento de la población urbana, los avances tecnológicos
y la ampliación de las cadenas de distribución aumentó a
niveles insospechados el consumo de cerveza.

Bien mis asiduos y no asiduos lectores. Con tanto dato
inútil pero entretenido me dieron ganas de aniquilar una
Pale Ale que tengo en el refrigerador esperándome desde
hace varios días. Le seguimos con algo más de los
antecedentes y actualidades de la cerveza en nuestro país la
próxima semana. Les recomiendo que si les entra la
angustia por saber cómo acabará esto, se relajen con una
buena cerveza helada.

Exploren. Recuerden que el mundo de la cerveza no
termina en la tienda de la esquina, en todo caso ahí
empieza.

Por Sunshine II

Sunshine II es comunicólogo, publicista, rockero y amante de la cerveza de toda la vida. ¿Algún comentario? Escríbele a javier@doblearticulacion.com

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