No hay cosa más peligrosa que un aduanero necesitado, que anda luego presumiendo lo que confizca.
Estoy en la línea cumpliendo la promesa de sacar un permiso a pié. La meta: completar un post en el intento. Piden que apaguemos los celulares en las instalaciones, pero éste es un iPod.
2hrs y media el tiempo de espera para sacar un permiso desde las 7pm. Sean más advertidos por el frío que por la lentitud de los oficiales, que no te entienden el español aún teniendo el nopal en la frente.
Me rio indefinidamente porque aprovecho para escuchar podcasts en el camino. La gente que me oye debe pensar que estoy loco riéndome solo, pero no me importa.
Esporádicamente se me ocurren las cosas que estás leyendo. Inseguro de su posterior publicación.
El costo de un permiso es de seis dólares sin taxes. Me sobró un dólar.
8:00. Los oficiales se impresionan con el exceso de información tan ordenada que les llevo. Mi contadora me enseñó a preparar todo en una supercarpeta. Creo que en ese microuniverso fronterizo no vivieron la era de la información. Sólo hacen preguntas incómodas y te ordenan sistemáticamente a poner los deditos y sonreir a su camarita.
La gente que uno ve aquí es como la del súper.
No hay wi-fi en las oficinas. Esto no es en vivo. Para este momento ya escribí otro post que pienso quedará mejor como guión para podcast, y de una vez otro para un podcast con inMails, una empresa que se dedica al envio de correos a bases de datos. Este aparatito es una maravilla. Considerando escribir un libro mejor... jeje.
Corre el rumor de que varios muchachos hacen fila para al final venderle su lugar a gente que tiene urgencia. Se van de dos en dos en la fila; uno se va por algún incauto urgido para convencerlo de que acceda, quedan como amigos con el que está hasta enfrente, para después saludarse con él y luego dejarlo en el lugar.
Por carro, hasta el SENTRI está hasta la madre. Pero sabemos que ellos no esperan nada para moverse.
Para regresarte a México después de un permiso, regularmente tendrás que cruzar con tu visa y regresar por las puertas giratorias. Si eres insistente con los oficiales, te abrirán una puerta especial para que no te des la vueltota.
No traigo cambio señora... ya me voy.
Etiquetas:
experiencias personales,
frontera,
línea para cruzar,
personales
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Huy compita, eso no es nada, acá de este lado de la barda (Los Angeles) hay cada payaso que se hace el que no sabe español, nomás rayale la madre y verás que rápido aprende!, pero la peor jalada es la que dijo un tipo del trabajo "Nomas me hice ciudadano y se me empezó a olvidar el Español"... Lo único bueno es que no era Mexicano, era del Salvador... Y que conste que no estoy agrediendo a ningún "Salvatrucha", solo repito lo que ese tarado dijo.
Lo que hace la crisis que las personas se inventan oficios, lo que debo de reconocerles es que a mi nunca se me hubiera ocurrido vender los lugares de la fila para el permiso :/
Funcionaria bien para estas compras navidenias de ultimo minuto.
Me agrado tu post :)
Te vi en la conve, eras el tipo de la camarita tomandole fotos a cada personita que se le ocurre vestirse de caricaturas, bueno, es mas adictivo pero menos danino que las drogas :/
Publicar un comentario