Andrés Guajardo nos comparte por correo un escrito acerca de la ausencia de Badbit en la blogosfera. Hacemos favor de publicarlo pues Badbit fue un buen colaborador de este blog y un entusiasta de estos espacios de expresión.

Ahora que veo que lo del sabático de Badbit en "Botellas al mar" va en serio, pienso las consecuencias que esta decisión ha acarreado y acarreará durante el resto del año. Decir que el blog y el posteo han muerto en Mexicali sería tan injusto para la comunidad bloguera como argumentar que Badbit hacía malos posts, lo último sería darle gusto a sus eternos detractores anónimos. Tal vez lo que jode al resto de bloggers sean los largos períodos de silencios, la brevedad y estulticia que padecen los textos publicados cuando retoman el aliento. Pero si algo hemos aprendido es que hay una vida detrás del blog, detrás de Internet. Lo cual resulta una obviedad.

La sociabilidad creada a través del típico post de Badbit fue ejemplar: ejemplifico las disposiciones psicosociales de la juventud mexicalense. Del mismo modo en que el mundo culturoso local —por emplear un término de sus detractores más apasionados, la escuela batiana— disiente de la escritura de Gabriel Trujillo pero se comportan de modo hipócrita (esperando, tal vez, ser antologados por el "escritor más prolífico del noroeste", o en su defecto, por su novia Kamelie Zarzamora), he visto como la gente saludaba a Badbit de modos efusivos y al darle la espalda hablar pestes de él. Decían que era mal fotógrafo, pero esperaban con gusto ser fotografiados por su cámara. Se cansaban, en una actitud totalmente hipster, de decir que Badbit no era cool y para efectos prácticos fue más cool tirarle mierda. "Sale en la tele, qué hueva", o: "Lo veo en todas partes, hasta en la sopa". Lo que ellos no saben es que al hablar bien o mal, Badbit cumplía su propósito. Hay algo malicioso en él. Pocas personas vieron esto. Cuestionaban qué diablos hacía un ingeniero estudiando humanidades, intentando ser escritor y/o director de cine. Incluso se cuestionaron sus gustos literarios, los cuales pecaban, según esto, de clasicismo. Pocos entendieron su propuesta de hacer de la música clásica algo contracultural. Se le juzgó de pretencioso. Y a mi me más bluff la banda Ella tiene dos androides.

Lo cierto es que "Botellas al mar" no sólo fue la entrega constante y segura de una subjetividad que se aplicaba en ofrecer calidad y cantidad en los textos posteados, sino que consiguió algo que ningún blog mexicalense puede hacer: dar de qué hablar. Con "Botellas al mar" en stand by los blogs de Mexicali han quedado desvinculados y dispersos entre sí. Comentar cada post de este señor fue un lugar común, sí, es cierto, pero uno en el cual se creó y recreó Mexicali en ciberia. Se objetivaron y reterritorializaron varios temas: las eternas disputas Tijuana-Mexicali; se replantearon otras discusiones, como lo fue el centralismo, el valor de la obra de arte, principalmente literaria y cinematográfica. La figura de Badbit fue para el mundo culturoso cachanilla saludable pues introdujo temas y actualizó otros, los cuales nadie deseaba abordar. Pudo haber sido candidato a diputado por un partido menor y al menos no hubiera perdido el registro. Aunque esto sea una mala broma.

Admitamos que Mexicali es un escenario apático –más no desértico, tal y como abusan del símil nuestros prestigiados poetas– y que sólo en la polémica puede adquirir visibilidad. Es necesario que ocurran cosas como los Santorales o centenares de temblores o golpes de calor, para que Mexicali aparezca en el mapa mediático nacional. Badbit hizo que enfermaran muchos, que otros temblaran y en el peor de los casos, se ardieran unos cuantos allende las montañas. Ahora tiene otros proyectos en mente, sobretodo dejar atrás el nefasto chicalense way of life que, cual epidemia, tanta gente padece. Sin embargo, Badbit y "Botellas al mar" determinaron una época de la vida juvenil mexicalense. No lo dudo. La conclusión es un tanto tautológica, y es que los blogs los hacen los bloggers. Y no todos tienen cosas interesantes e inteligentes que decir. No siempre hay una personalidad detrás de cada blog. Badbit, sí tiene todos estos atributos. Esperemos que en el futuro siga entregando buenos textos y contribuya a la creación de múltiples opiniones y sentimientos. Mexicali lo necesita.

Andrés Guajardo.

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