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2nda parte de la 9na columna de Sunshine II para la Voz de la Frontera, cortesía para este blog. Puedes descargar este artículo en PDF aquí.

Vamos a seguirle con lo que empezamos la semana pasada relacionado con la cerveza en México ¿sale?

Ya hablamos de que la Nueva España es el primer lugar donde se funda una cervecería y que desde entonces todo ha ido viento en popa para la industria cervecera nacional.

En nuestros días la influencia de la Cerveza en la economía nacional es indiscutible. La cadena de actividades productivas que se eslabonan para que esta industria funcione es muy, nada más pónganse a pensar en todo lo que se involucra en este proceso de fabricar y llevar una
cerveza hasta tus labios: entra la industria agrícola con la generación de granos, la química que produce los insecticidas y fertilizantes, molinos, el transporte que lleva la materia prima a la planta y luego el producto terminado a la red de distribución, papel y cartón, vidrio, metales,
electricidad, aduanas, recreación y esparcimiento, pasando por la industria de la comunicación….y síganle echando. Más de la mitad de las actividades productivas del país están metidas en el ajo.

Se calcula que más de un millón de empleos (directos e indirectos) se los debemos a la cerveza. Las divisas generadas superan por mucho a otros productos tradicionales como el café, el tequila y las coyotas de Doña Mary, y ha colocado a México como uno de los cinco países exportadores de cerveza más importantes de todo el mundo.

Ya se imaginarán la cantidad de lana que esta industria mete a las arcas de nuestra querida Secretaría de Hacienda por concepto de Impuestos Especiales a la Producción de Cerveza, IVA, ISR, Impuestos al Activo y Derechos de los estados y Municipios más lo que se acumule. Finalmente podemos concluir que quienes somos proclives a la pistiada contribuimos bien, bonito y puntualmente al progreso del país, por lo que deberían de tratarnos mejor ¿no?

En los últimos 15 ó 20 años se ha observado un sensible incremento en la preferencia de la población hacia la cerveza, debido principalmente a tres factores: mayor eficiencia de los proceso de distribución, cada vez la consumen más los jóvenes de 18 años en adelante y cada
vez la consumen más las mujeres.

He recibido con gran beneplácito la noticia de que las variedades de cerveza que se fabrican en nuestro país se empieza a incrementar poco a poco. Creo que desde que el emperador wannabe Maximiliano de Habsburgo nos hizo el favor de traer el estilo Lager tipo Viena, nos habíamos estancado horrores haciendo Lagers tipo Pilsen sin muchas pretensiones adicionales. Ahora veo que ya Cuauhtémoc Moctezuma ha lanzado una cerveza de trigo y que las Ales empiezan a hacerle la lucha esperando que alguien les haga
caso.

Amigo y amigas, cerveceros todos, le paramos aquí antes de abrumarlos más con datos inútiles pero entretenidos. Le seguimos en el siguiente artículo ya para cerrar este asunto de la Cerveza en México y pasar a más felices escenarios.

Recuerden que el mundo de la cerveza no termina en la tienda de la esquina, en todo caso ahí empieza. Exploren.

Sunshine II es mexicalense, comunicólogo, publicista, rockero y amante de la
cerveza. Si te interesa algún artículo anterior o tienes algún comentario
escribe a javier@doblearticulacion.com

7ma columna de Sunshine II para la Voz de la Frontera, cortesía para este blog. Puedes descargar este artículo en PDF aquí.

En la edad media estuvimos a punto de quedarnos sin
cerveza. Hasta la piel se pone chinita nomás de imaginarme lo
que sería el mundo en nuestros días sin este vital líquido que
hace tan felices a millones y millones de seres humanos. Lo
paradójico de esto es que quienes salvaron al planeta de tal
hecatombe fueron los mismos que siglos después lo condenarían
airadamente: los católicos. O sea que podemos afirmar quede
alguna manera fue la intervención divina lo que nos salvó de
semejante tragedia.

La edad media trastocó en muchos sentidos el orden social.
Muchas de las costumbres y prácticas comerciales de la época
fueron afectadas y entre ellas, evidentemente, estaba la
agricultura y por ende la producción de granos y cerveza. Las
abadías cristianas se convirtieron entonces en centros agrícolas
“protegidas” y además concentraron muchos de los
conocimientos científicos ente los que se encontraba la
producción de cerveza. Básicamente la producían por tres
razones. La primera porque constituía un excelente alimento para
los mismos monjes, sobre todo en las épocas cuaresmales de
ayuno en las que no podían probar alimentos sólidos. El consumo
dentro de esos centros religiosos alcanzó volúmenes
impresionantes, ya que a cada monje se le permitía que tomara
hasta cinco litro de cerveza diarios. La segunda razón es que se
usaba como alimento para los muchos peregrinos que huyendo
de las guerras y las persecuciones frecuentemente tocaban a las
puertas de las abadías. Y la tercer razón, y quizá la más
importante, fue que resultó ser una excelente fuente de
financiamiento para esas comunidades religiosas. La venta en las
cantinas de las abadías permitió a los monasterios acumular una
gran cantidad de recursos económicos que fueron muy bien
vistos y fomentados por las autoridades eclesiásticas. La censura
cristiana al alto consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo de
los protestantes, es una postura relativamente reciente.

Actualmente todas las abadías que producen cerveza son
católicas romanas y son únicamente seis. Cinco de ellas se
encuentran en Bélgica: Chimay, Orval, Rochefort, Westmalle y
Sint Sixtus, en Westvleteren, y una en Holanda: Schaapskooi, en
Koningshoeven. Todas pertenecen a la orden Trapense
originalmente surgida en el monasterio Cisterciense de La
Trappe, Francia cuyos monges huyeron a Bélgica y Holanda
durante la revolución francesa. El término trapense es
legalmente una denominación de origen y no un estilo de
cerveza.

Todas las cervezas que estos monasterios producen tienen
una serie de características comúnes: son Ales de fermentación
alta y están acondicionadas en botella. Su sabor es fuerte y con
abundantes sedimentos de levadura, afrutados y aromáticos. La
mayoría son dulces aunque hay algunas secas. Estas cervezas
no son tan fáciles de encontrar en restaurantes (bueno…en
México yo diría que es imposible) aunque si vas a Estados Unidos
no está de más preguntarle al mesero si las tienen. Lo más fácil
es ir a tiendas especializadas, como BevMo en San Diego, donde
permanentemente encontrarás una o varias de estas cervezas
trapenses.

Es común confundir las cervezas trapenses con las
denominadas cervezas de abadía. Sin duda hay elementos que
las relacionan sin embargo éstas merecen por sí mismas un
artículo que en un futuro le dedicaré.
Recuerden: el mundo de la cerveza no termina en la tienda
de la esquina. Busquen, experimenten y sorpréndanse.

Por último quiero desearle la mejor de las suertes a mi
amigo y Cheve Meister Mariano Rayón, quien se dará un entrón
con nuestros amigos ensenadenses en su terreno en una plática
dedicada precisamente a las cervezas trapenses.

Por Sunshine II

Sunshine II es comunicólogo, publicista, rockero y amante de la cerveza de toda la vida. ¿Algún comentario? Escríbele a javier@doblearticulacion.com

4ta columna de Sunshine II para la Voz de la Frontera, cortesía para este blog.

Antes que nada quiero agradecer la gran cantidad de correos con comentarios, aportaciones y consejos que me han dado en relación a esta columna. Eso significa dos cosas: la primera es que –contrario a lo que muchos opinan- la gente sí lee, y la segunda es que –como ya sospechábamos- a la gente le encanta la cerveza. Una vez más compruebo que en cuestión de bebidas espirituosas la vocación de Mexicali es la cerveza.

Muchos me han sugerido que les hable sobre el origen de la cerveza. Con gusto les platicaré aquí lo que yo sé al respecto.

Comenzaré por decirles que de acuerdo al profesor Solomon Katz de la universidad de Pensilvania, la receta escrita más antigua que se conoce es la de la cerveza. Data de aproximadamente 4,000 años y fue escrita como himno a la diosa Ninkasi “la diosa que sacia el corazón”. No se necesita ser un genio para deducir que si alguien se tomó la molestia de escribir sobre una tablillas de arcilla una receta, significa que ya tenían muchos siglos fabricándola. Algunos hablan de que hace 9,000 años ya se fabricaba cerveza, esto basándose en residuos encontrados en pedazos de cerámica que datan de esa época. De nuevo no es necesario hacer muchas cuentas para enterarse de que este dato nos ubica antes de las dinastías faraónicas de Egipto, o sea que, contra lo que muchos creen, la cerveza no la inventaron los egipcios.

Al estudiar un poco de historia…o en este caso de prehistoria, notaremos que estas épocas coinciden con dos hechos fundamentales en la evolución de nuestras sociedades. El primero es que por aquellos años el hombre “domesticó” la agricultura que consistía esencialmente en granos como la cebada y el trigo, y esto ayudó a que los grupos humanos –antes nómadas por necesidad- ahora podían establecerse en un lugar viviendo de sus tierritas y sus animalitos, dando con esto lugar, y este es el segundo hecho, al nacimiento de las sociedades civilizadas o séase de las ciudades. ¿Y dónde sucedió esto? Pues en varias partes de nuestro planeta al mismo tiempo, pero la que para efectos de imaginarnos la historia de la cheve nos incumbe, es entre los ríos Tigris y el Eúfrates, es decir, en Mesopotamia.
Cabe recordar que hace aproximadamente 11,000 años durante el Neolítico temprano y hacia el final de la última glaciación, esa zona hoy desértica como consecuencia del calentamiento de la Tierra, era un verdadero paraíso para la agricultura.

Resulta también curioso anotar que en aquellos tiempos la cerveza era elaborada más con fines alimenticios que recreativos. Los cultivos de cebada y trigo eran en su mayoría dedicados a fabricar cerveza más que pan. Los sagaces lectores habrán notado que la receta es muy parecida (parafraseando a mi amigo gurú y Cheve Meister Mariano: “la cerveza es pan líquido”).
Así pues, la cerveza es cerveza casi desde que el hombre es hombre….o por lo menos desde que se puso en paz y decidió ponerse a fundar aldeas.

Es importante aclarar que los tipos de cerveza que actualmente conocemos no se parecen en nada a lo que tomaban nuestros prehistóricos ancestros. Lo que nosotros tomamos hoy esta corregido y aumentado por los señores de la Europa central, que fueron los ganones con esto del calentamiento global, ya que los climas benignos para la agricultura y la abundancia de agua se mudaron hacia esa región que actualmente comprenden países como Alemania, Bélgica, República Checa, Austria, Holanda y Polonia.

Resulta paradójico pensar que siendo la cerveza la bebida más antigua inventada por el hombre y la más consumida a nivel mundial en nuestros días, sea al mismo tiempo tan poco conocida en el amplio sentido de la palabra, ya que nuestra aproximación a ella suele limitarse a uno o dos estilos de los cientos que existen sobre la faz de la tierra.

Por Sunshine II

Sunshine II es comunicólogo, publicista, rockero y amante de la cerveza de toda la vida. ¿Algún comentario? Escríbele a javier@doblearticulacion.com. Esta es una colaboración que hizo favor de aportar al Diario Colectivo, desde su nueva sección en la Voz de la Frontera. Esperamos les guste y puedan seguirlo en el periódico.