Sin embargo vale la pena precisamente recordar a aquellos por los que pasaste como alumno. Y curiosamente aquí viene la praxis “recordar es vivir” ya no estoy tan deprimido.

Mi educación básica me la llevé en una escuela pública, la Lic. Benito Juárez, y en turno vespertino, cabe señalar que no asistí al kinder puesto que no había quien me llevara, mi madre tuvo 5 hijos, yo el más pequeño de ellos, y enviudó cuando yo tenía apenas escasos 4 años, asi que imagenen ustedes la historia y los avatares que he vivido, sin embargo me concentro en la plática de la escuela.

Mi maestra de 1ro. a 3er. año, fua la maestra…..oh no! Disculpen, no lo recuerdo. Sin embargo fue muy deficiente, yo no batallé porque ya sabía leer cuando entre a la primaria, el ver siempre libros en mi casa y a mis 4 hermanos(as) haciendo tareas y hablando de civismo, de fisica, de matemáticas, del ABC de Química, etc.

La maestra en 4to. era la maestra Enriqueta, una viejecita que se quedaba dormida en clase, y cuando despertaba y veía el desmadre que traíamos, nos lanzaba un gis, un borrador, o cuanta chingadera tuviera en el escritorio que le servía de descanso, la entiendo, es decir, siempre la entendí, porque me imaginaba que tenía que trabajar para vivir y a su avanzada edad, algunas veces en la alameda la veía caminar a su camión y la seguía de lejos, yo tenía que tomar dos camiones para trasladarme de mi casa a la escuela.

La maestra de 5to, Emma, una buena maestra, con ella me reventé todas las matemáticas, y la trigonometría, me entró un amor por las ciencias exactas [confieso que estudie un bachillerato físico matemático, y presenté y aprobé examen para la facultad de Geología, pero pues si quieres hacer reir a Dios…jaja” ]

En la Facultad sólo recuerdo a 3 maestros: la maestra Lucy que me daba dibujo y la clase empezaba a las 7am, y como trabajaba de noche como barman, pues llegaba bien madreado y me estaba durmiendo en su clase y me dijo: “pues piensalo bien, porque si no puedes estudiar, mejor salte de la escuela y métete a trabajar de tiempo completo”, el maestro Enrique Ruíz, por cierto uno de los primeros en tener doctorado en diseño, por la universidad de puebla, y todo un téorico de las artes, y mi querdio amigo Alfredo Herrera, con quién aprendí la bondad de las artes, el gusto por la producción, la crítica, la intencionalidad de las artes, etc etc etc..

En Maestría sólo hubo un par buenos, los demás no sirvieron para mucho, tuve que estudiar por mi cuenta.

TODOS Y CADA UNO DE ELLOS INFLUYÓ DE MANERA POSITIVA EN MI VIDA.

FIN.

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